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¡Una revolución!, Pneumatológica

Rubén Baidez Legidos
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Hablar en pleno siglo XXI de Vivir en el Espíritu”, es no menos que difícil y, quizás, un poco ambiguo.

1. Introducción

Esto es debido a la complejidad que supone, de una parte, definir por separado qué es la vida y qué es el Espíritu, y, de otra, definir ambos conceptos unidos.

Porque, ¿qué es vivir en el Espíritu?, ¿es un estado de iluminación”?, ¿es, acaso, dejarlo todo para irse a Calcuta a bañar leprosos?, o ¿es un estado meditativo con una frecuencia baja de ondas beta?
Y, aunque a priori, pudiera parecer una pregunta sin más, es de vital importancia su respuesta. Pues como dice Motmann: La experiencia del Espíritu más que ser una experiencia subjetiva es el complemento y el prisma perfecto para entender a Dios y la revelación de Cristo.[1]

Pero, ¿es posible saber qué significa concretamente esto? Según Barth: Hablamos del espíritu. Pero ¿es posible hacerlo? No, no es posible; porque, si bien es verdad que tenemos muchas palabras para hablar de muchas posibilidades, sin embargo no disponemos ni de una sola palabra para esta posibilidad, para la posibilidad imposible de nuestra vida.” [2]

O, incluso según Jung: La respuesta a esta pregunta puede ser una verdad” diferente a las verdades empíricas y físicas (las demostrables por la experimentación). Esta verdad” pertenecería a las verdades anímicas, con cierta lógica en esas proyecciones de la conciencia colectiva.” [3]

Pero, ¿qué diría aquel, sobre el que C.K. Barret dijo: si el cristianismo es verdadero, Él es su forma más fiel” [4] ¡Sí!, el mismo que curtió por 36 horas su piel en el Mediterráneo, el mismo que su cuerpo fue brutalmente apedreado en Listra, o que recibió los ciento noventa y cinco azotes, tres naufragios, tres apaleamientos con varas, un apedreamiento, su tiempo en prisión y peligros de muerte, soledad, etc... por vivir en el Espíritu?[5]

Nos estamos refiriendo, por supuesto al apóstol Pablo.

 2. La carta a los Romanos, una carta de presentación.

Lo primero que cabe preguntar es ¿por qué Pablo escribió una carta a los romanos? Como dice Saúl Nicólas Duquen, no solo fue una comunidad que no fundó él, sino que tampoco había visitado: solo la conocía de oídas.
Tanto para Duquen como para Penna, los motivos de Romanos constituyen un racimo de varios factores interrelacionados, aunque el primero determina exactamente cuales son estos, según su opinión:

- La intención personal del Apóstol de ir a Roma.
- Servir como su carta de identidad teológica es decir, para exponer su concepción del Evangelio.
- Expresar su posición frente al riesgo de la judaización y la inminencia del viaje a Jerusalén.
- Ser ayudado por los cristianos de Roma en el proyecto de un viaje por España. [6]

Entendiendo las motivaciones que llevaron a Pablo a escribir la carta a los Romanos, podemos entender la suma importancia que tiene lo que allí podemos encontrar. Esta carta tiene una argumentación muy bien elaborada y como Drane diría, [...] una presentación del evangelio como el mismo Pablo lo entendía, con madurez. [7]

Así pues, podemos concluir que lo reflejado en dicha carta es de un gran peso e importancia teológica.
Tomando esto como punto de partida, es como llegamos al capítulo 8 de Romanos. Un capítulo en el que el Apóstol de los Gentiles, nos hablará de la vida en el Espíritu.

3. Romanos 8, el camino a la gloria.

En el capítulo ocho, a primera vista nos puede llamar la atención la utilización que el autor hace de la antítesis. Pablo, descubriéndose como un perfecto orador, utiliza este recurso para enfatizar y matizar la epístola pedagógicamente.
Como dice Stuart Olyott en su libro, Ministrar como el Maestro:

Ministrar como el Maestro no es, pues solo cuestión de enseñar la Verdad. La verdad debe enseñarse en claro contraste con el error. No basta con señalar el camino correcto; también debemos decir a nuestros oyentes cual es el camino erróneo y a dónde conduce”.[8]

Al parecer como Pablo no pudo haber leído el libro de Olyott, seguramente conocía el efecto de este recurso en el lector, y lo usó en consecuencia en este capítulo, reforzando enérgicamente su mensaje, facilitando al lector la comprensión y la diferenciación entre el camino que él expresa como correcto de aquel que a su parecer no lo es.

En este punto me quiero tomar la licencia, para decir, que el contraste utilizado por el Apóstol no es una categorización determinada y definitiva sobre que solo existe o lo uno o lo otro. Sino que debe interpretarse como lo que es, un recurso literario. Nunca como las únicas dos caras de una moneda. Como si del yin yang se tratara. El mundo no se divide en una dualidad, sino que existe los opuestos y un sin fin de posibilidades intermedias.

La antítesis utilizada por Pablo es carne y Espíritu. Asociando estas ideas con la ley y gracia. Pues como bien apunta Joseph Prince en su libro Favor inmerecido, la forma más acertada de entender caer de la gracia, no es caer en pecado, sino volver a la ley. [9] ¿Qué es la carne? Según W. Barclay, carne en hebreo es sarx” y debe entenderse como:

- El cuerpo físico y material.
- Lo propio al pensamiento y perspectiva humana. Por ejemplo el apóstol Pablo suele usar la frase: kata sarka.
- La vida en la carne (la vida sin Cristo). Este concepto afecta a estilo de vida (Romanos 8:8) mentalidad (Romanos 8:6). Por definirlo de un modo más concreto es la naturaleza humana con todas sus debilidades y su vulnerabilidad al pecado. Aquí el término pecado engloba no tan solo a quebrantar el decálogo de Dios, sino también en cuanto a pecados propios de carácter: odio, resentimiento, ira, etc...

Y por el otro lado, ¿qué es espíritu? En griego pneumay en hebreo ruaj, se identifica con: Soplo, hálito, viento; y que metafóricamente describe un ser inmaterial o influencia. Para un judío de la época de Pablo perfectamente se podría entender como un poder sobrenatural”. [10]

¿Cómo debemos entender, pues, vivir en la carne? Pues como Barclay dice, en el sentido de una vida enajenada de Dios. Una vida basada principalmente en los deleites y deseos del ego”. [11]

Como dice Mathew Henry, el hombre dominado por una mentalidad carnal es enemigo de Dios, no se somete a Dios, ni puede hacerlo pues es la debilidad de la carne la que la impide el cumplimiento de la ley de Dios. [12]
En relación a los pensamientos anteriores, es necesario aclarar que en la teología paulina, cuando se habla de carne, no describe una realidad corporal de la que todo lo que se deriva de ella es condenable sino que describe un estadoo una condición”. El problema no es el cuerpoo lo material sino lo que coarta la vida alejándonos de Dios.) [13]

Por esta razón con bien señala Lutero, la ley se identifica con la carne. Pues la gente observa la ley de forma externa, en su manera de actuar, pero por dentro la odian. Salmos 28:3. [14]

Retratada de una forma concreta la esencia del hombre mismo, en la que como B. Utley dice:

La humanidad pecadora no solo escoge no seguir a Dios, sino que también es incapaz de hacerlo. La humanidad pecadora, sin la ayuda del Espíritu Santo, no puede responder a las cosas espirituales. Dios siempre toma la iniciativa.” [15]

Y, una vez mostrada la incapacidad de la ley para cambiar el corazón y el hombre interiortan solo centrada en lo exterior, Pablo se adentra en esa maravillosa experiencia de vivir en el Espíritu que nos llevará a la gloria, mensaje fundamental de Pablo en este capítulo 8, pues como dice Writh: El capítulo tiene que ver con la Teología de Pablo sobre la imagen de Dios restaurada en los que adoran la verdad (cristianos). Nosotros hemos sido escogidos para ser hechos conforme a la imagen de Cristo. Gracias a este proceso de renovación que culmina con la gloria (gloria según lo entiende el autor se refiere a resurrección), no solo el creyente sino el mundo disfrutará de la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Romanos 8: 28 y 29.” [16]

¿Y cómo es ese vivir en el Espíritu que conduce a la gloria y a esa nueva imagen perfecta? Moltmann dice: La experiencia del Espíritu hace presente a Cristo, el Resucitado, y con él hace presente el futuro escatológico. Así es justamente la experiencia del presente de la eternidad. Lo que nace de Dios es divino”. [17]

Por lo tanto, para vivir en el Espíritu, he de nacer del Espíritu. Pero ¿cómo podríamos, si es sabido que nacemos con una naturaleza carnal? A través del proceso de adopción, o filiación (proceso por el cual pasamos a ser hijos) [18]

Barclay explica el proceso judicial de adopción Romana:

Para los romanos el proceso de adopción se daba en dos fases. La primera era conocida como mancipatio. En esta parte a modo de un ritual se hacían tres ventas del niño/a por adoptar” por una cantidad de monedas de forma simbólica. Tras la tercera venta el Padre perdía la patria potestad sobre el hijo. Y automáticamente perdía el derecho de ir a buscar a su hijo (en las otras dos ventas simbólicas aún podía). Tras este ritual, el padre del niño/a que se iba adoptar se dirigía al praetor (un magistrado romano) y transfería su patria potestad al adoptante.

Por medio de esta adopción, el adoptado perdía todos los derechos derivados de su vieja familia. Quedaba constituido como heredero de la nueva familia. Y se le borraban incluso las deudas contraídas con su familia y de su vida anterior.[19]

Por otro lado, como apunta la guía de estudio, la adopción es la que usa el Antiguo Testamento cuando habla del rey y del Mesías. Aquí, el texto que resuena es el de 2 Sam. 7:12.14, que a su vez es una fórmula legal de adopción.[20]

4. Conclusión

Como dice S.M. Horton: [...] lo que crece automáticamente en la mayoría de los jardines son las malezas. Si se desea el fruto hay que cultivarlo.[21] (centremos la atención en la referencia al proceso desde la siembra hasta la cosecha del que hace mención la frase anterior, y no en la obligación de plantar para cosechar).

Es así como el ser adoptados nos lleva a una nueva identidad como hijos, que transforma nuestra mentalidad.
Por esta razón, Pablo, tras ese fuerte contraste, transmite ese mensaje de gloria que solo puede ser entendido desde el Espíritu y por la fe.

Esta experiencia pneumatológica no solo cambia esa mentalidad que ahora es fe, sino que nos lleva a un estadio superior, que es con el que acaba el capítulo Pablo (como un buen judío, dejando lo más importante para lo último).
Un himno de amor, que nos hace entender esa redefinición filial que hace Pablo desde la perspectiva experimental e interior. [22] Pues no hay mayor expresión de una vida en el Espíritu, con una nueva identidad, y con una mentalidad de fe, que la manifiesta en sí mismo el verdadero amor de Dios, que brota y emana de Él, hacia lo que yo soy, y lo que me rodea.

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 Bibliografía

-  MOLTMANN, J. ; El Espíritu de la Vida. Una Pneumatología integral (Salamanca: Sigueme, 1998).
-  BARTH, K.; Carta a los Romanos, Trad. Abelardo Martínez de la Pera (Madrid: Biblioteca de Autores
Cristianos, 1998).
-  JUNG, C.G.; Respuesta a Job. Trad. Rafael Fernandez de Maruri (Madrid: Editorial Trotta, 2008).
-  BLACK. A&C; The Second Epistle to the Corinthians (la segunda epístola a los Corintios), (Londres, 1973). -RAVENHILL,L.; PorquénollegaelAvivamiento.ElllamadoproféticodeDios.(BuenosAires,Peniel,
2008).

-  DÚQUE, S.N.; Revista cuestiones Teológicas. Vol. 36. No86. (Colombia: Junio-Diciembre 2009).
-  DRANE, J.; Pablo. Su vida y su obra. (Navarra; Verbo divino, 1984)
-  OLYOTT, S.; Ministrar como el Maestro. Mensaje para los predicadores de hoy. Trad. Ma Ángeles
Belmonte Muñoz ( EEUU, El Estandarte de la verdad, 2010).
-  PRINCE,J.; Favor Inmerecido (EEUU; Casa Creación, 2010).
-  BARCLAY, W.; Comentario al Nuevo Testamento (Barcelona; CLIE, 2008).
-  HENRY, M.; Comentario Bíblico. Trad. Francisco Lacueva ( Barcelona, Clie, 1999)
-  LUTERO, M.; Comentario de la carta de Pablo a los Romanos. Trad. Erich Sexauer ( Barcelona; Clie,
1998).
-  UTLEY, B.; Comentario de la Epístola del apóstol Pablo a los Romanos ( EEUU; UBET, 1996).
-  WRITHT, N.T.; El Verdadero Pensamiento de Pablo. Ensayo sobre la Teología paulina ( Barcelona; Clie, 2002).
-  Guía de estudio de Pneumatología. (Seut) Tema 8.
-  HORTON, S.M.; El Espíritu Santo revelado en la Biblia. Trad. René Arancibia (Miami; Ed. Vida, 1989).


[1] J. Moltmann; El Espíritu de la Vida. Una Pneumatología integral (Salamanca: Sigueme, 1998) P. 33

[2] Karl Barth; Carta a los Romanos, Trad. Abelardo Martínez de la Pera (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1998) p.337.

[3] Carl G. Jung; Respuesta a Job. Trad. Rafael Fernandez de Maruri (Madrid: Editorial Trotta, 2008) p. 9-13.

[4]  A. & C. Black; The Second Epistle to the Corinthians (la segunda epístola a los Corintios), (Londres, 1973) p. 7

[5] Leonard Ravenhill; Por qué no llega el Avivamiento. El llamado profético de Dios. (Buenos Aires, Peniel, 2008) p.103, 118.

[6] Artículo: En el tribunal divino somos más que vencedores. Revista cuestiones Teológicas. Vol. 36. No86. (Colombia: Junio-Diciembre 2009) Autor: Saúl Nicolás Dúque. p. 390-391.

[7] J. Drane; Pablo. Su vida y su obra. (Navarra; Verbo divino, 1984) p. 90-92.

[8]  S. Olyott; Ministrar como el Maestro. Mensaje para los predicadores de hoy. Trad. Ma Ángeles Belmonte Muñoz ( EEUU, El Estandarte de la verdad, 2010). p. 23.

[9] J. Prince; Favor Inmerecido (EEUU; Casa Creación, 2010). p. 222-223

[10] W. Barclay; Comentario al Nuevo Testamento (Barcelona; CLIE, 2008) p. 579

[11]W. Barclay; Comentario al Nuevo Testamento (Barcelona; CLIE, 2008) p. 579

[12] M. Henry; Comentario Bíblico. Trad. Francisco Lacueva ( Barcelona, Clie, 1999) p. 1583-1585.

[13] Guía de estudio de Pneumatología. (Seut) Tema 4, p.13.

[14]  M. Lutero; Comentario de la carta de Pablo a los Romanos. Trad. Erich Sexauer ( Barcelona; Clie, 1998) p. 269

[15] B. Utley, Comentario de la Epístola del apóstol Pablo a los Romanos ( EEUU; UBET, 1996) p.125

[16]  N.T. Wright. El Verdadero Pensamiento de Pablo. Ensayo sobre la Teología paulina ( Barcelona; Clie, 2002) p.157.

[17] J. Moltmann; El Espíritu de la Vida. Una Pneumatología integral (Salamanca: Sigueme, 1998) P. 164.

[18] Guía de estudio de Pneumatología. (Seut) Tema 8, p.5.

[19]  W. Barclay. Comentario al Nuevo Testamento (Barcelona; CLIE, 2008) p. 579.

[20] Guía de estudio de Pneumatología. (Seut) Tema 8, p.6.

[21] Guía de estudio de Pneumatología. (Seut) Tema 8, p. 6-7

[22] S.M. Horton. El Espíritu Santo revelado en la Biblia. Trad. René Arancibia (Miami; Ed. Vida, 1989) p. 134