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Mié, Nov
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¿Dios escucha del otro lado del tejido?

Rvdo. Luis Alberto Rodríguez
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Han pasado unos pocos días de la operación de colon en la que me extrajeron un tumor canceroso…

Luis Alberto Rodriguez, desde Roma  -  Me duele todo, pero ya he comenzado a ir al baño y hoy me ha dicho el médico que comeré unas tostadas con te, es algo delicioso que espero con alegría, ya llevo varios días sin comer, incluso antes de la operación había dejado de comer sólido porque el tumor obstruía el intestino y solo el líquido podía pasar por el pequeño hueco que aún quedaba.

Sentado en la cama a las siete de la mañana espero mi maravilloso desayuno de hoy, aún falta media hora, fuera hace mucho frío, desde mi ventana veo un verde precioso, típico de la campiña romana. Entonces pienso en Dios, en su silencio, y en su presencia misteriosa.

Recuerdo que un amigo sacerdote me comentó un día que cuando era pequeño había comenzado a jugar al futbol en el club del barrio, su padre nunca le decía que iría a verlo, siempre salía solito de la casa con sus botas de futbol colgando del cuello; él igualmente sabía que su padre estaría allí, solo que tenía un modo muy particular de comunicarse. La presencia del papá del otro lado del tejido le daba seguridad y fuerzas, más aún cuando lo veía gritar y entusiasmarse por las jugadas del equipo.

Así me parece entender a Dios, Él está presente del otro lado del tejido, no interviene en nuestro “juego”, el de la vida, pero está alentándonos y dándonos fuerzas de un modo misterioso. Claro, no solo está fuera del tejido sino dentro, porque nada podría mantenerse en la existencia sin que él esté sosteniéndolo, es el “Mismo Ser Subsistente” por hablar en difícil. De este modo podemos decir que Dios está más allá y que es Trascendente, y que está más acá o aquí mismo y por ello es Inmanente.

En algún momento de la historia del cristianismo, hemos pensado que Dios intervenía si lo “hacíamos reaccionar” a través de los santos, a quienes se los veía como poderosos intermediarios. Hoy hablamos mucho del misterio que envuelve a Dios y no queremos darle respuesta a todo sino que aceptamos no llegar a comprender en modo total y acabado  al “Misterio Santo de Dios”.

Nunca llegaremos a explicar a Dios en modo total, y nos quedará siempre la pregunta sobre tantas cosas: ¿Por qué no evita el mal del mundo? ¿Por qué no interviene para castigar a funcionarios corruptos que causan muerte en el mundo?, en fin, tantas preguntas que quedarán con la sola respuesta de: “No sabemos, pero Él está, nos acompaña, nos da fuerzas, nos alienta como un Padre-Madre orgulloso de cada uno”…

Me traen el desayuno, saboreo la tostada mojada en el té como la delicia más grande que jamás he comido. Lloro emocionado porque mis intestinos pueden recibir este alimento sólido, llamo a mi esposa por teléfono y lloramos juntos ante el primer desayuno luego de la operación. Fuera sigue haciendo frío, el viento sacude los árboles, Dios sigue en silencio, y misteriosamente presente, siento su caricia de Padre; hoy jugaré otro día y creo sentir su entusiasmo porque vaya bien el partido, por fortuna sé que tengo varios por delante, a estadio lleno, y con la presencia misteriosa de Dios.