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Qué significan la gracia de Cristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo

Ivan Sena
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“Nuestro Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros"

De Volvamos a las Fuentes, Iván Sena  -  SERMÓN I. La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. En Trinity Church, de Nueva York, el Domingo, 14 de octubre 1962

La Segunda Epístola de San Pablo a los Corintios, capítulo 13, versículo 12: - "La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros."

Estas palabras son muy familiares para los feligreses. Una y otra vez éstas vienen al final de nuestro servicio: "La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo". Y las palabras son tan familiares que, me temo,  a menudo no nos detenemos a tomar cuenta cuan tremendas palabras son. Sabemos que vienen al final del servicio, y me temo que a veces caemos en pensar en ellas como una especie de señal de que el servicio ha terminado; Ahora es el momento de recoger nuestros sombreros y abrigos – y vamos afuera. Pero si siempre nos detuviéramos y nos diéramos cuenta de la profundidad abrumadora de sentido en estas palabras, estas podrían hacer toda la diferencia en nuestra adoración a Dios en la iglesia, y la diferencia con el resto de nuestras vidas como cristianos.

Piense cuan estupendas son las palabras: "la gracia de Cristo". Eso significa nada menos que el impacto personal de Cristo Jesús nuestro Señor sobre nosotros, para hacernos completamente diferentes de lo que éramos antes. Significa que aquí, esta mañana, tenemos entre nosotros al Señor Jesús muy cerca de nosotros[1], de la misma manera que cuando estaba tan cerca de los que le vieron en los pueblos y aldeas de Galilea, o por la orilla del lago, o en las calles de Jerusalén; y que El aquí y ahora puede tener el mismo efecto sobre nosotros, que tenía sobre ellos. Eso es lo que significa su gracia. Usted sabe, tal vez, la  vieja definición de la gracia del niño, y creo que es imposible mejorarla: - "La gracia es el poder que Cristo me da para hacerme como Él mismo."

¿Y cuáles fueron los efectos que Cristo tuvo primero sobre aquellos que lo encontraron? Hubo algunos que se sentían muy culpables por causa de sus pecados, y Él les trajo la seguridad del perdón que levantó un peso de encima sus corazones, cuando dijo: "vete en paz y no peques más." Y si ése es usted - si usted está agobiado con un sentimiento de culpa, esté muy seguro de que la absolución que Cristo trae – es decir, si confiesas tus pecados y pides su perdón – puede ser real y contundente.

Y hubo quienes, por desgracia, no se daban cuenta de su pecado, porque no eran más que complacientes consigo mismos; y su gracia trajo al interior de ellos el estado real de su necesidad, para que pudieran verse a sí mismos ante la mirada de Dios, y no sólo a los ojos de sus amigables y complacientes vecinos. Y si ése es usted – y quizás lo es – esté muy seguro de que la gracia de Cristo puede traerle a un sentido de que realmente está en la mirada del amor y la justicia de Dios, y engendrar en usted una contrición real para su pecaminosidad y un anhelo de Su perdón. Esa es otra cosa que la gracia de Nuestro Señor puede hacer por usted.

Y luego había otros que estaban llenos de tristeza. El dolor, el miedo y la ansiedad acerca de sí mismos o de sus amigos, o sobre el mundo estaban en sus corazones. Y Cristo les trajo una paz y gozo celestial; una paz y alegría que Él podría dar como regalo celestial, pero que el mundo y el medio ambiente del mundo no les podrían dar. Y si ese es su caso, y si esa es su necesidad, esté seguro de que la gracia de Nuestro Señor Jesucristo puede traerle una alegría sobrenatural y paz a través de la fijación de su voluntad a la Voluntad Divina. Recuerde las grandes palabras de Dante: - "en su voluntad está nuestra paz". Y en la colecta del día[2] hemos estado orando, "haz que Tu gracia nos prevenga y acompañe". Recuerde que la gracia significa la presencia personal de Cristo el Señor, con su gran impacto sobre ustedes. Y cuando esas palabras vienen, como lo hacen al final de tantos de nuestros servicios, "la gracia de Nuestro Señor Jesucristo", nos damos cuenta de que significa nada menos que eso para nosotros.

Luego el apóstol dice: "El amor de Dios." Sólo tenemos la gracia del Señor Jesús, porque el amor de Dios ha sido y es tan infinitamente grande, que ha dado a Cristo, su Hijo, el regalo más grande que Él podía dar. Hablamos de una manera fácil sobre el amor de Dios por el mundo; pero cuando decimos que Dios ama al mundo, queremos decir que el amor de  la Santísima Trinidad de Dios desciende sobre cada hombre, mujer y niño en el mundo, como hechos a Su imagen divina. En la fachada oeste, sobre la Catedral de Chartres en Francia, se encuentra una de las más bellas esculturas en todo el mundo. Es una escultura llamada "La creación de Adán", y en ella las manos de Dios se representan descansando sobre la cabeza de Adán,  de la manera que Él moldeó el primer hombre a la existencia. Y en la escultura,  hay en las manos  una fuerza maravillosa, cuidado y ternura, casi increíble en su ejecución por el arte del escultor. Bueno, el amor de Dios significa que la fuerza y el cuidado y la ternura del Creador descansan sobre todos y cada uno de nosotros. Dios tiene cuidado de ustedes por sobretodo; y esta infinidad de su cuidado descansa sobre ustedes, y ustedes permanecen solo debido al gran amor de Dios por ustedes; y sobrevives absolutamente sólo a causa de su gran amor por ti. Y el propósito de tu existencia y existencia por toda la eternidad, de la que esta vida visible es sólo una pequeña antesala – el propósito de la misma es que Dios cuida de ti tanto que Él quiere tenerte en comunión con Él para siempre. Eso es lo que "el amor de Dios" significa. Y permita que la realización de esto realmente se interiorice en la imaginación, cuando escuchamos o usamos esas palabras, y usted encontrará que esto hace la diferencia. Usted se encontrará humilde hasta el polvo; usted se encontrará lleno de gratitud; usted encontrará que toda la escala de prioridades y preocupaciones en su vida puede ser invertida, porque lo primero – el amor de Dios y su respuesta al mismo – en verdad vendrá antes.

Y luego, "la comunión del Espíritu Santo". ¿Te das cuenta de cómo natural e inevitablemente brota de la gracia de Nuestro Señor y el amor de Dios? Si Dios tan absolutamente nos ama, Él quiere dar a cada uno de nosotros el mayor regalo que podría dar, y ese regalo es nada menos que a sí mismo.

El don del Espíritu Santo;  esto significa literalmente Dios en ti: Dios en la tierra de Palestina, el Señor Jesús; Dios el creador infinito, el Padre; Dios, literalmente en usted en el Espíritu Santo dado en Pentecostés y dado a través de las ministraciones de Su Iglesia en todas las edades. Bueno, inevitablemente, los que poseen ese don se encuentran en un compañerismo bastante maravilloso, porque el don los une uno al otro. Y si, cuando esas palabras vienen en la bendición al final del servicio, realmente nos damos cuenta en nuestras imaginaciones lo que estas querían decir, debemos salir de la Casa de Dios dándonos cuenta de que nosotros mismos somos una familia a través de nuestra posesión de este gran regalo, y todas nuestras acciones hacia los otros serían las acciones de los miembros de una familia.

Pero sabemos que la familia no es sólo una familia cristiana local aquí dentro de su hermosa Trinity Church[3] (y créanme, es una alegría y un privilegio para mí estar adorando con ustedes en esta iglesia gloriosa hoy). Pero la comunión del Espíritu Santo no es, como ustedes saben, sólo su familia aquí. Es la Santa Iglesia Católica en todo el mundo. Y en ese punto, permítanme decir sólo esto: la realidad de su unidad como la una, Santa, Iglesia Católica, persiste en virtud de nuestro bautismo común, y en virtud de la presencia del Espíritu Santo en los que son de Cristo. La tragedia son las escisiones y divisiones provocadas por siglos de participación de la Iglesia en todos los avatares de la historia, en los países y continentes. Gracias a Dios que podemos con confianza decir esto: ha habido momentos en la historia en que los esfuerzos más poderosos de la cristiandad han sido hacia la división - han sido vituperiosos. Vivimos, gracias a Dios, en una época en que, sin una sombra de duda, los esfuerzos dominantes son hacia la unidad. Por la unidad trabajamos y por la unidad oramos.

Y permítanme aludir a un sólo un aspecto de la misma. Nuestra porción, por la providencia de Dios, nos ha correspondido en la Comunión Anglicana. ¿Qué es eso? La Comunión Anglicana es sólo una parte de la una, santa, Iglesia Católica; es una porción que incluye su Iglesia Episcopal en los Estados Unidos; que incluye nuestra Iglesia de Inglaterra en casa; que incluye muchas otras iglesias - no todas ellas de habla inglesa, en muchas partes diferentes del mundo - todas unidas por un Libro de Oración que, con una serie de variantes en diferentes partes, sin embargo, no expresa nada sectario, nada denominacional, nada confesional, sino simplemente la fe apostólica, primitiva, católica- encarnada en la Escritura, los credos, los sacramentos y el ministerio apostólico de los obispos, sacerdotes y diáconos. Un ministerio católico - un lazo de continuidad y unidad por las edades y a través del mundo. Y dentro de esa Comunión Anglicana nuestra suerte está echada. Es, en cierto modo, un microcosmos de la unidad de toda la Iglesia y, fieles a la Comunión Anglicana, nos acercamos a cada lado, tratando de construir una unidad, y un día Dios traerá a todos los discípulos de Cristo en el mundo a una unidad en la verdad. Y mientras tanto, nosotros, en  caridad y humildad hacia aquellos de otras comuniones, permanecemos fieles a lo que hemos recibido, creyendo en lo que nos ha sido confiado - no sólo para nuestro propio bien, sino para que podemos utilizar esto en la edificación de la unidad de la única familia de Dios en todo el mundo.

"La gracia de nuestro Señor Jesucristo, y el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo". Es una gran alegría para mí estar visitando su país. Espero y rezo para que mi visita puede servir las amistades de nuestros países, y también servir en nuestro compañerismo familiar de la Comunión Anglicana de la que el arzobispo de Canterbury es el pastor y siervo en nombre de Dios, y de la que la Sede de Canterbury[4] es un símbolo – un símbolo de la unidad de toda nuestra familia.

"La gracia de nuestro Señor Jesucristo, y el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo". Ustedes que adoran en Trinity están maravillosamente comprometidos con esta gran realidad – la realidad del nombre uno y trino de Dios –, el nombre triuno de Dios habla del amor infinito de nuestro Creador y nuestro Salvador, y nada es más importante para cualquiera de nosotros que esto - que debemos pasar con gratitud nuestra vida, sabiendo que la realidad suprema sobre todo lo demás – exigiendo nuestra lealtad, lealtad y gratitud – es la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, y el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo.

Sermones predicados por el Reverendísimo y Muy Honorable Arthur Michael Ramsey, Señor Arzobispo de Canterbury en Nueva York, en octubre de 1962.

Transcrito de los Archivos de la Diócesis Episcopal de Nueva York.

Transcrito por Wayne Kempton Archivista e Historiógrafo de la Diócesis de Nueva York, 2010.

El texto del que se derivaron estas transcripciones se etiqueta como si hubieran sido tomadas de las grabaciones realizadas durante los sermones.

Traducido al español por Iván Sena parahttp://volvamosalasfuentes.blogspot.mx/

Usted puede ver la publicación original en http://anglicanhistory.org/amramsey/new_york1962.html

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Traducción dinámica. Tomar en cuenta notas al pie añadidas por el traductor.


[1] Recordar que el sermón fue predicado en el contexto de una iglesia en New York, en la década de los 60. Por eso las referencias locales. Sin embargo, el mensaje esencial es trascendente.

[2] Es un tipo de oración llamada “colecta”. No se refiere a una recogida de dinero sino a una “recolección” de plegarias en torno a las lecturas asignadas para el día, de acuerdo al año litúrgico. Cada domingo y festividad cristiana del año tiene su oración “colecta”.

[3] Trinity Wall Street es una hermosa iglesia episcopal (anglicana) ubicada en el mismo corazón de New York.

[4] Canterbury es una ciudad al sudeste de Inglaterra. Allí se encuentra la sede del Arzobispo de Canterbury. Es la iglesia madre de la Comunión Anglicana. No equivale para nosotros lo que el Vaticano para los católicos romanos, en tanto que es sólo un símbolo de unidad sin ninguna autoridad jurisdiccional.