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Imago Dei

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Leemos en el libro de Génesis: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, como semejanza nuestra...”

Blog de Rodrigo Ferrando  -  Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer lo creó.

Todos entendemos lo que quiere decir que fuimos creados a su imagen y semejanza, pero tropezamos al hacer concordismo entre las cualidades de la divinidad y nosotros los seres humanos. La idea de imago dei (imagen de Dios) puede darnos más riqueza que la simple correlación que hacemos entre Dios y el hombre en términos de; él es santo, yo soy santo. 

Esta supuesta condición de imagen divina que portábamos se perdió luego de la caída en el Edén según el poema de la creación. Entendemos desde nuestra común y corriente teología que hubo un perfecto espejo entre Dios y lo creado, y el humano. Pero esta "perfección" no es tanto en atributos en común, sino más bien en una conversación en común. Un dialogo horizontal que produce una relación horizontal entre el hombre y la mujer, donde la divinidad mediaba entre nosotros, una relación inter subjetiva. Hombre - Divinidad - Hombre.

En la "caída" muchas veces se remarca al pecado personificado, es decir a Satán como el culpable de que Eva muerda la manzana o al orgullo de ella por querer ser igual que Dios, pero nada más alejado que eso. Y luego vemos que fuera del Edén hay una relación sujeto objeto, una lucha permanente por someter a uno por sobre el otro, cuando el mandamiento simple es el de; "gobernar juntos", todos, no uno sobre el otro. 

Tal "caída" no es más que la caída de nuestra horizontal manera de comunicarnos, es siempre la objetivación de un otro, el sometimiento de los unos sobre los otros. Es el patriarcalismo de nuestra sociedad, el llamado machismo que afecta al hombre y a la mujer, a las mujeres por hacerlas un mero objeto o un sub humano y al hombre por portarlo de una imagen que lo coloca en el rol de dominador, y un dominador también es víctima de la cultura de explotación. También la sutil indiferencia muchas veces no inocente de excluir a los que no encajan entre esta categoría binaria; hombre – mujer.

 

Entonces, la restauración a esa "caída" viene en ese amor que se encarna en nosotros, en esa propuesta de conectar nuevamente nuestra humanidad, solidarizando nuestros lazos, construyendo desde aquí una comunidad donde podamos comunicarnos con el otro como sujetos activos y no como cosas de las cuales extraer algún beneficio propio, haciendo de nuestra sociedad un lugar para vivir, un lugar si no es el Edén, al menos donde podamos ser iguales.